El primer mártir

El primer mártir

La Biblia, el libro de los Hechos, capítulos 6, 7

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios. «¡Veo el cielo abierto» exclamó, «y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!». Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo... Esteban oraba. «Señor Jesús» decía, «recibe mi espíritu». Luego cayó de rodillas y gritó: «¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!». Cuando hubo dicho esto, murió.

La iglesia de Jerusalén aumentó en número. Ya había miles de creyentes en la iglesia. Los apóstoles tenían que ocuparse a menudo de las personas necesitadas y eso les llevaba mucho tiempo. Por eso llegaron a la conclusión de que debían nombrar a algunas personas «diáconos» para que se encargaran de estos asuntos. Los diáconos no sólo se encargaban de los pobres, sino que también predicaban. Esteban era uno de ellos. Estaba lleno del poder del Espíritu Santo, y llamó a muchos al arrepentimiento e hizo grandes milagros en el nombre del Señor Jesús.

Todo eso despertó mucha envidia y odio entre muchos judíos, y se le llevó a Esteban a presentarse ante el Sanedrín, el tribunal judío religioso de máxima autoridad de la época.

Su discurso ante el Sanedrín parecía un sermón. Al principio, los presentes no encontraron nada malo en sus palabras, porque Esteban se limitaba a relatar la historia de la relación entre Dios y Su pueblo. Pero luego, Esteban comenzó a reprenderlos:

—¡Ustedes son tercos y sordos a la palabra de Dios!—dijo—. Como sus padres no recibieron a todos los profetas, no recibieron a Jesús.

Esteban miró al cielo y dijo: «Dios ha abierto mis ojos y puedo ver el cielo abierto y al Hijo del Hombre parado a la derecha de Dios».

Cuando los miembros del Sanedrín escucharon eso, no pudieron contener más su ira. Saltaron, atacaron a Esteban y lo arrastraron por la ciudad. Llenos de ira, lo empujaron a golpes. Cuando salieron de la ciudad, lo rodearon y empezaron a tirarle piedras para matarlo.

Ya gravemente herido, Esteban oró:

—¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!

Los golpes de las piedras fueron tan fuertes que cayó de rodillas y gritó a gran voz:

—¡Señor mío! No castigues a esta gente por el pecado que han cometido!

Estas palabras fueron muy parecidas a las de Jesús en la cruz.

A pesar de que Esteban murió, él pudo orar por sus enemigos como Jesús lo hizo. Esteban se convirtió en el primer seguidor de Jesús que fue asesinado por creer en el Salvador, el Señor Jesús.

Preguntas para conversar

4 preguntas
  1. ¿Para qué no tenían mucho tiempo los apóstoles?

  2. ¿Cómo superaron los apóstoles estas dificultades?

  3. ¿Quién era Esteban? ¿Por qué se enfurecieron los judíos contra él?

  4. ¿Por qué oraba Esteban cuando lo estaban apedreando?

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