El Espíritu Santo desciende sobre los discípulos

El Espíritu Santo desciende sobre los discípulos

La Biblia, el libro de los Hechos, capítulo 2, versículos 1-41

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas...

La plaza del templo estaba muy llena. Era el día en que los judíos celebraban Pentecostés, y muchos peregrinos se reunían en Jerusalén para la ocasión. La celebración ocurría el día cincuenta después de la Pascua.

Muchos creyentes se reunieron en una habitación grande de una de las casas de Jerusalén. Hablaban y oraban. De repente, un ruido como el soplo de un viento violento vino del cielo. El ruido se hizo cada vez más fuerte y llenó toda el lugar.

Aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que vinieron sobre las cabezas de los apóstoles y otros seguidores de Jesucristo. No era fuego real, era la señal del Espíritu Santo.

Pero lo que sintieron aquellas personas fue mucho más especial e importante que lo que vieron. En ese momento, se alegraron y empezaron a adorar a Dios a grandes voces. En un instante, se dieron cuenta de cuántas cosas buenas había dicho y hecho Jesús, de lo generoso que era Dios con ellos, y sintieron Su presencia aunque no podían verlo. Con gran emoción, los apóstoles dieron gracias a Dios. Oraron, cantaron y se regocijaron...

Al poco tiempo se dieron cuenta de que estaban adorando no sólo en su lengua materna, sino también en lenguas que nunca antes habían oído. Los apóstoles e incluso las personas que venían de diferentes ciudades y países podían entenderse. Todos podían oír su lengua materna: griego, latín, árabe, persa y muchas otras lenguas.

Algunos se asustaron pensando que era algo sobrenatural. Otros se rieron de ellos y dijeron:

—¡Todos ellos están borrachos!

Pedro, uno de los apóstoles, se levantó y alzó la mano para indicar que quería hablar a la multitud.

—¡Hombres de Judea y todos los que han venido de lejos, escúchenme!—empezó a predicar—. Esta gente no está borracha como ustedes podrían pensar, pues apenas son las nueve de la mañana. Hoy hemos recibido el Espíritu Santo que el profeta Joel predijo hace mucho tiempo. Muchas cosas predichas en las Escrituras (la Biblia) se han cumplido durante las últimas semanas. Y lo que han presenciado hoy es el mismo descenso del Espíritu Santo. Todo lo que le sucedió a Jesús de Nazaret había sido predicho también por los profetas. Hizo muchas maravillas para demostrar que es el Hijo de Dios. Sin embargo, a pesar de todo eso, ustedes crucificaron a Jesús con la ayuda de los romanos. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos.

—Esto lo creemos, porque todos somos testigos de ello. Lo vimos con nuestros propios ojos después de la ejecución y sabemos que está vivo. Le vimos subir al cielo. Y ahora nos ha enviado el Espíritu Santo. Que todos ustedes sepan que Dios ha hecho a este Jesús Señor sobre todos.

La mayoría de los allí presentes no podían dejar de ver que Dios mismo les hablaba a través de Pedro. No dudaban de la verdad del mensaje del apóstol. Y además, se sentían profundamente conmovidos por su sermón.

—¿Qué se supone que debemos hacer ahora?—le preguntaron a Pedro.

—¡Arrepiéntanse! Que cada uno de ustedes se bautice para demostrar que va a comenzar una nueva vida con Dios—respondió—; y entonces recibirán el don del Espíritu Santo, porque lo dicho por los profetas se refiere también a ustedes.

Miles de personas escucharon el sermón de Pedro, y ese mismo día se bautizaron unas tres mil personas. Todas ellas aceptaron el Evangelio de Jesucristo con gran alegría.

Así fue como se formó la primera iglesia el día de Pentecostés, el día del descenso del Espíritu Santo.

Preguntas para conversar

4 preguntas
  1. ¿Cómo sabemos que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo? ¿Por qué fue evidente?

  2. ¿Sobre qué predicó Pedro?

  3. ¿Cuántas personas se bautizaron aquel día? ¿Por qué lo hicieron?

  4. ¿Qué festividad se considera el nacimiento de la Iglesia?

93. El Espíritu Santo desciende sobre los discípulos00:00 / 04:48