
Dios prueba el amor de Abraham hacia Él
La Biblia, el libro de Génesis, capítulo 22
Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo.
Abraham y Sara se sintieron aún más felices desde el nacimiento de su hijo Isaac. Los tres se amaban y amaban a Dios. Ya sabes que Abraham era un hombre muy rico. Pero su corazón estaba apegado a un «tesoro» especial: su hijo Isaac. Abraham lo amaba más que a nada en el mundo. Sólo su amor a Dios era más fuerte.
Un día Dios quiso probar cuán profundo era el amor y la confianza de Abraham hacia Él. Dios le dijo: «Toma a Isaac, tu único hijo a quien amas, y ofrécelo como un sacrificio en el monte que yo te mostraré».
¡Fue muy difícil para Abraham hacer esto! Pero estaba dispuesto a obedecer el mandato de Dios, porque realmente amaba a Dios. Abraham cortó un poco de leña, la cargó en el asno, tomó consigo a Isaac y a dos sirvientes y se pusieron en camino. Sara se quedó en casa.
Fue un camino largo. Caminaron todo el día, desde la mañana hasta la noche, haciendo a veces cortas paradas. Isaac realmente quería saber hacia dónde se dirigían. «Es muy probable que mi padre tenga un motivo para guardar silencio. Todavía no me ha dicho nada», seguía pensando Isaac.
En realidad, Abraham tenía una razón para no decirle cuál era el objetivo de su viaje. La noche anterior Dios había hablado con él y le había dicho algo tan terrible que Abraham ni siquiera podía comprenderlo. De hecho, Dios no quería que Isaac muriera. Pero quería saber si Abraham le obedecería sin entender lo que significaba el mandato.
Abraham no sabía eso. Pensó que realmente tendría que sacrificar a su querido hijo. Esto lo entristeció profundamente. Sin embargo, por muy difícil que fuera, él quería cumplir lo que Dios le había dicho.
Por fin llegaron a una montaña alta. Isaac ya no pudo contener su curiosidad y preguntó:
–¡Padre! Hay leña y fuego. Quiere decir que vas a hacer una ofrenda– dijo–. Necesitamos un cordero, ¿no? ¿Dónde está?
Abraham no pudo decir una palabra. Sintió que se ahogaba.
–Hijo mío– se obligó a decir–, Dios mismo proveerá el cordero para el holocausto.
En la montaña comenzaron a recoger piedras para un altar. Abraham las fue poniendo por capas, una encima de la otra hasta hacer un gran altar. Luego ató a su hijo, lo puso sobre el altar encima de la leña y levantó el cuchillo sobre él.
Y en ese mismo momento oyeron una voz que llamaba desde el cielo:
–¡Abraham, Abraham! El anciano se quedó paralizado con el cuchillo en alto sobre el muchacho.
–Aquí estoy.
–¡No le hagas nada al muchacho!– dijo la Voz–. Ahora veo que eres obediente conmigo e incluso estás dispuesto a sacrificar a tu hijo por mi causa.
Fue como si se le quitara un peso del corazón a Abraham. Lleno de alegría, se arrodilló junto al altar. Desató a Isaac con manos temblorosas y lo ayudó a levantarse. El padre y el hijo se abrazaron y comenzaron a llorar lágrimas de alegría, no de tristeza.
Entonces escucharon balidos no muy lejos de donde se encontraban. Abraham e Isaac vieron un carnero atrapado por los cuernos en un matorral. Lo ofrecieron en el altar. Entonces resultó que Abraham tenía razón: Dios mismo proveyó el cordero para el sacrificio.
Al bajar de la montaña, sentían alegría y alivio. Isaac iba agarrado de la mano de su padre. Ambos estaban pensando en lo que significa amar a Dios y amar a los demás. Y también pensaban que el amor de Dios hacia las personas es más profundo que cualquier tipo de amor, aunque sea difícil de creer.
Preguntas para conversar
3 preguntas¿Por qué Dios le ordenó a Abraham sacrificar a su hijo?
¿Estaba Abraham decidido a hacer lo que Dios le había ordenado?
¿Qué impidió que Abraham matara a Isaac?