
Jesús ante Pilato
La Biblia, el Evangelio de Lucas, capítulo 23, versículos 1-25
Pilato, como quería soltar a Jesús, apeló al pueblo otra vez, pero ellos se pusieron a gritar: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!» Por tercera vez les habló: «Pero ¿qué crimen ha cometido este hombre? No encuentro que él sea culpable de nada que merezca la pena de muerte, así que le daré una paliza y después lo soltaré». Pero a voz en cuello ellos siguieron insistiendo en que lo crucificara y con sus gritos se impusieron. Por fin Pilato decidió concederles su demanda: soltó al hombre… que por insurrección y homicidio había sido echado en la cárcel, y dejó que hicieran con Jesús lo que quisieran.
A la mañana siguiente, los soldados llevaron a Jesús ante Pilato, el representante del emperador romano. Él debía decidir si ejecutaban o no a Jesús. La multitud ya se había reunido frente a su palacio. Pilato dijo en voz alta a la gente allí reunida: «Este Hombre no ha hecho nada para merecer la muerte. No encuentro culpa alguna en Él. Por tanto, haré que lo castiguen y luego lo soltaré».
—¡No, no!—La multitud gritaba—. ¡Crucifícalo! Crucifícalo!
¿Qué iba a hacer Pilato? Esta gente le obligó a imponer una sentencia de muerte a Jesús. Pero Pilato estaba muy seguro de la inocencia de Jesús. Entonces tuvo una idea: «Es costumbre liberar a un prisionero en la fiesta judía de la Pascua. Si tienen que elegir entre Barrabás (el asesino) y Jesús, probablemente preferirán a Jesús antes que a él». Y Pilato gritó: «¿A quién quieren que les suelte este año: ¿A Jesús o a Barrabás?».
—¡Barrabás, Barrabás, Barrabás!—gritaba la gente.
Se escuchaban risas procedentes del patio del palacio. Los soldados romanos se divertían allí burlándose de Jesús. Después de haberlo azotado duramente, empezaron a mofarse de Él. Le pusieron un viejo manto escarlata como si fuera un manto real, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza. Y se burlaron de Él gritando: «¡Salve, Rey de los judíos!». Y le azotaron tanto que le sangró todo el cuerpo.
Pilato esperaba que todas las burlas y palizas que Jesús había soportado humildemente provocaran compasión en las personas hacia Jesús. Le hizo salir ante la multitud, pero nadie expresó compasión alguna. La multitud seguía gritando:
—¡Crucifícalo! Crucifícalo!
Pilato no vio ninguna salida. Hizo que le trajeran una vasija, se lavó las manos en ella delante de la multitud y dijo: «Yo soy inocente de la sangre de este Hombre justo. Es su responsabilidad. Haré que lo crucifiquen, ¡pero Su sangre recaerá sobre ustedes!».
Entonces les soltó a Barrabás y los soldados siguieron burlándose de Jesús.
Preguntas para conversar
3 preguntas¿Qué hizo Pilato para tratar de salvar a Jesús del odio de la gente?
¿Por qué eligió el pueblo a Barrabás?
¿Qué tuvo que sufrir Jesús?