
Jesús resucita de entre los muertos
La Biblia, el Evangelio de Mateo, capítulo 28, versículos 1-8
Después del sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Sucedió que hubo un terremoto violento porque un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó al sepulcro, quitó la piedra y se sentó sobre ella... Los guardias tuvieron tanto miedo de él que se pusieron a temblar y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: «No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo... Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos: “Él se ha levantado de entre los muertos...
En la oscuridad de la madrugada, unas mujeres—dos de ellas llamadas María y Salomé—caminaban por las estrechas calles de Jerusalén. ¿Por qué se veían tan tristes? Algo terrible había sucedido: Jesús había muerto. Cada una de ellas tenía mucho que agradecerle. Pensaban que nunca volverían a oírle y que nunca podrían ayudarle como lo solían hacer. Ahora, por última vez, querían mostrar respeto a su Maestro al ungir con especies su cuerpo sin vida.
De camino al sepulcro, las mujeres estaban muy preocupadas por si podrían mover la piedra del sepulcro. Finalmente, llegaron al huerto donde estaba la tumba de Jesús. ¿Pero qué era aquello? La piedra había sido quitada y la entrada del sepulcro estaba abierta. Las mujeres se acercaron. No había nadie. Las mujeres miraron primero con cautela dentro del sepulcro y luego entraron tímidamente. ¡Allí vieron que el banco de piedra sobre el que habían dejado el cuerpo estaba vacío! ¿Qué ocurrió aquí? ¿De verdad alguien robó el cuerpo de Jesús y se lo llevó?
No sabían que para entonces Jesús ya había resucitado. Por eso Su cuerpo no estaba en la tumba. El milagro más grande había ocurrido al amanecer: ¡Cristo había resucitado! Un ángel resplandeciente había descendido del cielo y quitó la piedra para que todos pudieran comprobar que Jesús ya no estaba allí. Los guardias se asustaron y huyeron aterrorizados.
Pero las mujeres no lo sabían. Lo único que veían era la tumba vacía y María Magdalena se enfadó mucho. Y de repente, vieron a un ángel vestido con ropas deslumbrantes. Les contó la maravillosa noticia: «¡Jesús está vivo! ¡No tengan miedo! Dense prisa, vuelvan a la ciudad y díganles a los discípulos que Jesús ha resucitado».
Preguntas para conversar
4 preguntas¿Qué gran milagro ocurrió el primer día de la semana?
¿Adónde y por qué se dirigieron las mujeres aquella mañana?
¿Qué les ocurrió a los guardias del sepulcro cuando vieron al ángel?
¿Qué les dijo el ángel a las mujeres?