El monte Sinaí

El monte Sinaí

La Biblia, el libro de Éxodo, capítulos 19; 20; 24; 25; 31:18; 37

El monte Sinaí estaba cubierto de humo, porque el Señor había descendido sobre él en medio de fuego. Era tanto el humo que salía del monte, que parecía un horno; todo el monte se sacudía violentamente, y el sonido de la trompeta era cada vez más fuerte. Entonces habló Moisés y Dios le respondió en el trueno.

Los israelitas acamparon al pie de la montaña porque la columna de nube se había detenido allí. Dios le ordenó a Moisés que subiera a la montaña donde planeaba revelarle algo importante. Cuando Moisés llegó a la cima de la montaña, Dios le dijo: «Has visto mi misericordia para con el pueblo de Israel. Los saqué de Egipto. Ve y pregúntales si quieren cumplir mis mandamientos».

Moisés volvió a la asamblea y les preguntó. Ellos respondieron: «Cumpliremos todo lo que el Señor ha dicho».

Entonces Moisés subió de nuevo a la montaña e informó a Dios de las palabras del pueblo: «Israel promete cumplir todos Tus mandamientos».

Dios dijo: «Hablaré con ellos a través de ti, Moisés. Vuelve a bajar al pueblo y diles que se preparen para encontrarse conmigo».

Moisés bajó a donde estaban los israelitas y les dijo:

—Dentro de tres días oirán hablar a Dios y lo verán en una nube en lo alto de la montaña. Prepárense y laven sus ropas, para que vestidos con ropas blancas y limpias puedan presentarse ante el Señor.

Además, Moisés ordenó poner límites alrededor de la montaña para que nadie se acercara accidentalmente o la tocara y luego muriera. Ni siquiera su ganado podía acercarse a la montaña porque la gloria de Dios la iba a llenar.

Tres días después, temprano en la mañana, la gente escuchó un fuerte trueno y se asustó mucho. Moisés les dijo que salieran de sus tiendas y volvieran sus ojos a Dios.

Lo que vieron fue absolutamente aterrador. El monte Sinaí estaba todo envuelto en humo y temblaba porque Dios había descendido sobre él en fuego. La montaña estaba cubierta de humo, hubo truenos y relámpagos, y todo el pueblo tembló de miedo.

Dios le dijo a Moisés: «Sube a mí a la cima de la montaña».

Moisés obedeció a Dios y subió delante de toda la asamblea. Dios le dijo:

"—Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, tierra de esclavitud. No tengas otros dioses delante de mí. No te hagas imágenes, no te postres ante ellas ni las adores. No uses el nombre del Señor tu Dios en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Trabaja seis días y haz en ellos todo tu trabajo, pero el séptimo día es un día de reposo para el Señor tu Dios. Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas muchos años. No mates. No cometas adulterio. No robes. No des falso testimonio en contra de tu prójimo. No codicies nada que sea de tu prójimo.

"

Cuando el Señor terminó de hablar, todo el pueblo se sintió aliviado, porque se habían asustado mucho al escuchar la fuerte voz de Dios. Cuando Moisés bajó del monte, los israelitas se le acercaron y le dijeron: «Pídele a Dios que no nos hable más directamente, porque tenemos mucho miedo. Deja que Dios te hable y luego tú, Moisés, háblanos a nosotros».

Entonces Moisés entró en la nube del trueno que estaba en la cima de la montaña e informó a Dios las palabras del pueblo: «Tienen miedo de oírte hablar otra vez».

Dios dijo: «Es bueno que tengan miedo. Yo hablaré contigo y tú les dirás todas mis palabras».

Dios le ordenó a Moisés que subiera a la montaña y que se quedara allí a solas con Él. Moisés permaneció a solas con Dios durante cuarenta días, y durante todo ese tiempo, no comió ningún alimento ni bebió agua. Pero Dios habló con él desde el interior de la nube y lo mantuvo con vida.

La Biblia nos dice que Dios ordenó al pueblo de Israel que le construyera un santuario. Sería una tienda de campaña que podría desmontarse fácilmente y transportarse de un lugar a otro. La tienda se llamó el Tabernáculo. Además, se les dijo que hicieran una caja de madera de acacia recubierta en oro para guardar las tablas sagradas de piedra con los Diez Mandamientos escritos en ellas. La caja se llamaba el Arca del Pacto (también conocida como Arca de la Alianza).

Entonces Dios le dio a Moisés dos tablas de piedra en las que Él mismo había escrito los Diez Mandamientos.

Preguntas para conversar

5 preguntas
  1. ¿A quién llamó Dios a la cima de la montaña para hablarle?

  2. ¿Por qué Moisés puso límites alrededor de la montaña?

  3. ¿Por qué el pueblo no quiso escuchar más a Dios?

  4. ¿Cuánto tiempo permaneció Moisés en la cima de la montaña?

  5. ¿Qué le dio el Señor a Moisés después de que terminó de hablar con él?

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