
Tabita es resucitada
La Biblia, el libro de los Hechos, capítulo 9, versículos 36-42
Había en Jope una discípula llamada Tabita; que en griego se dice Dorcas. Esta se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los pobres. Sucedió que en esos días cayó enferma y murió... Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al enterarse de que Pedro se encontraba en Lida, enviaron a dos hombres a rogarle: «¡Por favor, venga usted a Jope enseguida!.» Sin demora, Pedro se fue con ellos... Pedro hizo que todos salieran del cuarto; luego se puso de rodillas y oró. Volviéndose hacia la muerta, dijo: «Tabita, levántate.» Ella abrió los ojos y al ver a Pedro se incorporó. Él, tomándola de la mano, la levantó. Luego llamó a los creyentes y a las viudas, a quienes la presentó viva. La noticia se difundió por todo Jope y muchos creyeron en el Señor.
Un día el apóstol Pedro fue a un pueblo llamado Lida, ubicado en una zona montañosa a unos veinticuatro kilómetros de Jerusalén. Allí había muchos creyentes y a Pedro le encantaba visitarlos. Un hombre llamado Eneas estaba muy enfermo. Estaba paralítico y llevaba ocho años postrado en cama. Pedro le dijo:
—¡Eneas! —dijo Pedro—, Jesucristo te sana. ¡Levántate!
Inmediatamente, Eneas se levantó. Pedro no dijo: «Yo te sano», porque sabía que sólo por el poder de Cristo podía sanar a los enfermos. Todos los que sabían que Eneas había sido paralítico ahora querían verlo. Y al verlo ya como un hombre sano, muchos creyeron en Dios.
La ciudad costera llamada Jope estaba a sólo treinta y dos kilómetros de Lida. Algunos habitantes de Lida fueron hasta allí, y contaron cómo Pedro había sanado al paralítico y le había devuelto las fuerzas en el nombre de Jesús.
Cuando los habitantes de Jope se enteraron de esto, invitaron a Pedro a venir porque una mujer justa de su iglesia había enfermado y acababa de morir. Se llamaba Tabita. Solía hacer el bien y ayudar mucho a los pobres, y ahora lloraban su muerte. Sus amigas prepararon el funeral, pero pidieron a Pedro que fuera a visitarlas antes de enterrarla. Cuando Pedro llegó, entró en la habitación donde estaban reunidas las amigas cercanas de Tabita y las viudas a las que ella había ayudado. Las pobres mujeres lloraban mientras le mostraban a Pedro la ropa que Tabita había hecho para ellas. Estaban muy apegadas a ella, porque ella las quería mucho.
Pedro los hizo salir a todos de la habitación. Una vez que todos salieron de la habitación, se arrodilló, oró a Dios y le dijo a la mujer muerta: «¡Tabita! Levántate».
La mujer abrió los ojos, vio a Pedro y se sentó. Entonces él la tomó de la mano y la ayudó a levantarse. Pedro volvió a llamar a la gente, especialmente a las viudas que esperaban ansiosamente, y les presentó viva a Tabita. ¡Qué contentos estaban sus amigos!
Este milagro que Dios hizo a través de la oración de Pedro se hizo muy conocido y mucha gente creyó en Dios.
Preguntas para conversar
3 preguntas¿Cómo se llamaba el hombre de Lida al que Dios sanó a través de Pedro?
¿A qué pueblo invitaron a Pedro? ¿Por qué todos querían a Tabita?
¿Cómo resucitó Tabita?