
El arresto de Jesús
La Biblia, el Evangelio de Lucas, capítulo 22, versículos 47-54
Todavía estaba hablando Jesús cuando se apareció una turba, y al frente iba uno de los doce, el que se llamaba Judas. Este se acercó a Jesús para besarlo, pero Jesús le preguntó: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre?».
Una multitud se apareció en el huerto. La gente iluminaba el camino con antorchas, y en sus manos había espadas y garrotes como si fueran a detener a un asesino o a un ladrón. La mayoría de ellos eran los hombres de los sacerdotes y de los fariseos. Judas, uno de los discípulos, los guiaba.
—¿A quién buscan?—preguntó Jesús.
—A Jesús de Nazaret—gritó alguien entre la multitud.
Jesús dijo: «Ese soy Yo».
Judas había acordado una señal con ellos: «Quiero que no haya confusión» les dijo. «Le daré un beso al Maestro para saludarlo y así sabrán exactamente a quién arrestar».
Cuando Judas se acercó a Jesús, Jesús le dijo en voz baja: «¿Me traicionas con un beso, amigo mío?».
Estas palabras penetraron a Judas en lo más profundo, pero aun así le dio un beso. En aquel momento los hombres de los sacerdotes se adelantaron, agarraron a Jesús y lo arrestaron.
—¿Por qué han venido a buscarme en plena noche? Todos los días me sentaba en los atrios del templo a enseñar y no me arrestaron—dijo Jesús—. Dejó que lo ataran y no se resistió.
Al ver que se llevaban a su Maestro, los discípulos huyeron de temor.
Jesús, escoltado por Sus enemigos, fue llevado a Jerusalén para ser condenado a muerte.
Preguntas para conversar
3 preguntas¿Quién más, además de Jesús y Sus discípulos, acudió a Getsemaní aquella noche?
¿Qué hizo Judas al acercarse a Jesús?
¿Por qué Cristo no se resisitió cuando vinieron a arrestarle?