La última Pascua

La última Pascua

La Biblia, el Evangelio de Juan, capítulo 13, versículos 1-32

Se acercaba la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Llegó la hora de la cena... se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos... Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.

El pueblo de Israel consideraba la Pascua como la fiesta más importante del año. Y esta vez, Jesús quería pasarla junto con Sus discípulos.

—Cuando lleguen a Jerusalén—les dijo Jesús a Pedro y a Juan—encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa y pregúntenle dónde podemos celebrar la Pascua. Él les mostrará una sala amplia y allí podrán preparar todo.

Y los discípulos hicieron como Jesús les había ordenado.

Aquella noche se reunieron en una sala amplia de una casa de Jerusalén. Según la tradición, empezaron cantando canciones. Pero luego Jesús hizo algo muy inusual que nunca había sido parte de la tradición. Tomó un recipiente, vertió agua en ello, se arrodilló ante uno de los discípulos y comenzó a lavarle los pies. Después de lavar los pies a aquel discípulo, pasó al segundo y al tercero... Los discípulos quedaron boquiabiertos. No sabían qué significaba esto. En las casas nobles, los sirivientes solían lavar los pies a los invitados. Pero ¡Jesús no era su criado! Era el Maestro, el Hijo de Dios, ¡y sin embargo estaba haciendo el trabajo de un siriviente!

Cuando le llegó el turno a Pedro, él objetó: «¡Señor mío, jamás me lavarás los pies!».

Jesús lo miró y le dijo: «Si no me dejas lavarte los pies, no me pertenecerás».

Eso hizo pensar a Pedro por un momento. No se trataba sólo de lavarle los pies. Jesús parecía darle una importancia aún mayor.

Después de lavarles los pies, Jesús volvió a su lugar. «¿Entienden lo que he hecho con ustedes?» Les preguntó.

Los discípulos guardaron silencio porque, de hecho, ninguno entendía la situación.

—Les he dado un ejemplo—explicó Jesús—para que hagan lo mismo.

—¿Hacer lo mismo? ¿Convertirnos en sirivientes? Jesús no esperaría que hiciéramos eso—pensaron los discípulos.

Jesús continuó: «Me llaman Maestro y Señor. Y tienen razón, porque eso es lo que soy. Pero aun así, les he lavado los pies. Si yo he hecho eso, ustedes deben hacer lo mismo. Ningún siervo es mayor que su amo, ni un mensajero es mayor que el que lo envió. Ustedes son Mis siervos y mensajeros. Así que no tengan miedo de servir a su prójimo».

Ahora podían empezar a cenar. Los discípulos trajeron la comida y esperaron a que Jesús hiciera una oración. Antes de orar, Jesús volvió a inquietar a los discípulos al recordarles que su muerte venía: «Se reirán de Mí y me golpearán. Me ejecutarán. Pero resucitaré al tercer día».

Los discípulos estaban muy afligidos por Sus palabras. El Señor les dijo: «Tenía muchas ganas de celebrar esta Pascua con ustedes antes de sufrir, porque sólo en el nuevo mundo la celebraré la próxima vez, en el Reino de Dios».

Entonces Jesús tomó el pan y oró para bendecirlo. Lo partió y lo dio a Sus discípulos.

—Este es mi cuerpo—dijo—exactamente como se ha partido este pan, se va a partir mi cuerpo por ustedes. Hagan esto en memoria de Mí.

Después de la comida, Jesús tomó una copa, vertió un poco de vino en ella y dijo: «Esta es mi sangre que se derrama por ustedes. Este es el nuevo pacto entre Dios y el pueblo».

Pasó la copa al discípulo que estaba sentado a Su lado y a todos los discípulos, uno tras otro, bebieron de ella.

La cena llegaba a su fin. La forma de celebrar la Pascua esta vez no se parecía en nada a lo que estaban acostumbrados. Los discípulos sólo entendían una pequeña parte de lo que Jesús les había dicho. Pero dentro de poco, entenderían el significado de lo que el Señor explicó durante la Última Cena.

Preguntas para conversar

4 preguntas
  1. ¿Quién debía preparar la Pascua en Jerusalén?

  2. ¿Por qué Jesús lavó los pies de Sus discípulos?

  3. ¿Qué quería mostrar Jesús a Sus discípulos y a todos Sus seguidores con este ejemplo?

  4. ¿Qué mandamiento le dio el Señor a Sus discípulos?

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