Jesús camina sobre el agua

Jesús camina sobre el agua

La Biblia, el Evangelio de Mateo, capítulo 14, versículos 24-31

Cuando se despidió, fue a la montaña para orar. Al anochecer, la barca se hallaba en medio del lago y Jesús estaba en tierra solo. En la madrugada, vio que los discípulos hacían grandes esfuerzos para remar, pues tenían el viento en contra. Se acercó a ellos caminando sobre el lago... al verlo caminar sobre el agua, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar... Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo». Subió entonces a la barca con ellos y el viento se calmó.

Aquella noche, los discípulos estaban en una barca navegando por el mar de Galilea. Jesús no estaba allí con ellos. Él estaba orando solo en la montaña. Los discípulos llevaban ya al menos una hora remando. El mar se embraveció porque soplaba un viento muy fuerte. La barca era zarandeada por las olas y tenían que llegar a Capernaúm. Cada vez era más peligroso, pero tenían que hacerlo porque fue Jesús quien les dijo que fueran allí. Él mismo les había prometido que iba a ir más tarde.

A pesar de que los discípulos se esforzaron por llegar a la orilla, no pudieron porque el viento soplaba en su contra. El viento era terrible y ellos mismos estaban demasiado débiles para avanzar.

De repente, los discípulos notaron un punto de luz que se acercaba a la barca sobre la superficie del agua. Al acercarse, se dieron cuenta de que era un ser humano. Algunos discípulos incluso gritaron de miedo. ¡Una figura humana caminaba sobre el agua! Pero eso es imposible.

¿Era un fantasma? ¿Algo sobrenatural? ¡No podían explicar qué era esa cosa aterradorra que se les acercaba!

Ahora podían ver claramente al hombre (¡si es que era un humano!). Como el viento era fuerte y opacaba cualquier sonido, gritó para que le oyeran mejor desde lejos:

—¡No tengan miedo! ¡Soy yo!

¡Era Jesús, su Maestro! Reconocieron enseguida su voz y respiraron aliviados. Esperaron a que se acercara a la barca. Pero uno de ellos no quería esperar. Pedro era un hombre impaciente. Es más, amaba tanto a Jesús que le hubiera encantado correr hacia Él para saludarlo primero. Pero era imposible, pues ¿quién puede caminar sobre el agua y no hundirse?

—¿Por qué no?—pensó Pedro—. Si Jesús puede caminar sobre el agua, ¡yo también puedo! No por mí mismo, claro. Pero Él me ayudará.

Una vez que este pensamiento cruzó por su mente, gritó: «¡Señor, si eres tú, dime que vaya a ti sobre el agua!».

Jesús respondió: «¡Ven!».

Pedro bajó de la borda y puso el pie en la superficie del agua. Se levantó como si fuera tierra firme, pisó con el otro pie y empezó a caminar hacia Jesús.

¡Caminaba sobre el agua! Se acercaba cada vez más a Jesús.

De repente, Pedro vio una enorme ola que se dirigía hacia él. El agua y la espuma le golpearon. Y eso le asustó. Ahora Pedro no miraba a Jesús porque estaba aterrorizado. Todo lo que podía ver era la ola que se acercaba. ¿Sería capaz de mantenerse en pie sobre esta ola igual que lo había hecho sobre la superficie suave junto a la barca? En ese momento empezó a hundirse y gritó:

—¡Señor, sálvame!

Pero Jesús estaba allí. Extendió la mano y agarró a Pedro que se ahogaba.

—¡Tú, de poca fe! ¿Por qué dudaste?—preguntó Jesús.

El que rescató a Pedro no fue el poder de su propia fe, sino Jesucristo, el Hijo de Dios.

Mientras tanto, los otros discípulos navegaron hasta ellos. Jesús y Pedro subieron a la barca. Sorprendentemente, fue en ese momento cuando el viento se calmó. La barca se mecía suavemente sobre el agua.

Para los discípulos, lo sucedido les impresionó. Se acercaron a Jesús, se inclinaron respetuosamente ante Él como si fuera un rey, y le dijeron:

—¡Jesús, verdaderamente eres el Hijo de Dios!

Esa noche, los discípulos aprendieron que si Jesús no los hubiera ayudado, todos habrían muerto.

Preguntas para conversar

4 preguntas
  1. ¿Hacia dónde navegaban los discípulos por la noche? ¿Por qué no estaba Jesús con ellos?

  2. ¿Qué ocurrió en el mar? ¿Qué aterrorizó a los discípulos mientras navegaban?

  3. ¿Por qué pudo el Señor caminar sobre las aguas?

  4. ¿Por qué Pedro empezó a hundirse de repente?

70. Jesús camina sobre el agua00:00 / 04:15