
Jesús alimenta a los cinco mil
La Biblia, el Evangelio de Lucas, capítulo 9, versículos 10-17
Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas.
Jesús habló con la gente durante todo el día. Le escuchaban unos cinco mil hombres y otros tantos niños y mujeres. Jesús no sólo predicaba, sino que sanaba a todos los enfermos que acudían a Él.
Al atardecer, los discípulos le dijeron a Jesús: «Maestro, es hora de que la gente coma algo».
Jesús les sonrió: «¡Muy bien, entonces denles ustedes de comer!».
—Pero ¿dónde podemos comprar suficiente comida para toda esta gente? Sólo tenemos cinco panes y dos peces—dijo Felipe—. Estamos en un lugar remoto. Y además, nos falta dinero.
Jesús les dijo: «Tráiganme aquí el pan y el pescado».
Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios y pidió la bendición del Señor. Luego empezó a partir el pan y a echarlo en las canastas que tenían los discípulos. Lo mismo hizo con los peces.
Los discípulos no podían creer lo que veían. Era extraordinario. Ellos sólo podían explicar de dónde había salido la primera canasta de los panes y los peces. ¡Pero ahora todas las canastas estaban llenas de comida! Los discípulos distribuyeron el pan y el pescado a la gente que estaba sentada en grupos sobre el pasto, y aún quedaba mucha comida en las canastas. ¡Había comida para todos! Todos comieron hasta saciarse.
¿Qué clase de hombre era Jesús? ¿De dónde sacó el poder para realizar obras tan poderosas?
—Vayan a donde están las personas y recojan la comida que sobre. Que no se desperdicie ni un solo trozo—dijo Jesús a Sus discípulos—.
Cuando regresaron, cada uno de los doce discípulos trajo una canasta llena de las sobras de la comida. La gente no pudo comerse todo porque ya estaban llenos y satisfechos. Sobró tanta comida, ¡incluso más de la que tenían al principio!
La gente se maravillaba del milagro que habían presenciado y decían:
—Ciertamente este es el Profeta que ha de venir al mundo.
Por desgracia, resultó que algunas personas de entre los cinco mil no entendieron lo que Jesús pretendía hacer en realidad. Pensaron: «Si Jesús puede conseguir comida tan fácilmente, nosotros no tendremos que trabajar duro para conseguirla. Hagámosle rey sobre nosotros, y Él se encargará de todas nuestras necesidades».
Jesús sabía que algunas personas tenían esos deseos, pero ser rey sobre ellos ahora no era la razón por la que había venido al mundo. Por eso, Jesús abandonó rápidamente aquel lugar. Se escondió de toda la gente en una montaña para orar allí a solas.
Las personas se fueron a sus casas. Algunos estaban decepcionados de Jesús.
Preguntas para conversar
3 preguntas¿Por qué acudía la gente a Jesús?
¿Qué hizo el Señor para mostrar Su omnipotencia?
¿Qué planes tenía la gente para Jesús después de ver otro milagro?