Caín y Abel

Caín y Abel

La Biblia, el libro de Génesis, capítulo 4

Pero si haces lo malo, el pecado está a la puerta para dominarte...

Tras la expulsión del Edén, Adán y Eva vivieron fuera del jardín. Tuvieron dos hijos, Caín y Abel, que tuvieron que trabajar duro como su padre. Caín trabajaba la tierra y Abel cuidaba de los rebaños.

En esta época, Dios no venía a hablar con las personas tan a menudo como lo había hecho en el jardín del Edén. Pero de vez en cuando hablaba con ellos y les recordaba de sí mismo.

Un día Caín y Abel decidieron llevar una ofrenda a Dios. Caín trajo algunos de los frutos de la tierra. Abel sacrificó su mejor cordero sobre un altar. El Señor Dios aceptó la ofrenda de Abel, pero no aceptó la de Caín. Lo que a Dios le importa es el tipo de corazón que tiene la persona que viene a Él. El corazón de Caín no estaba bien. Se enfadó y su rostro se volvió oscuro. Estaba celoso de su hermano.

Dios vio el corazón de Caín y le dio la oportunidad de detenerse y recapacitar. Le preguntó a Caín: «¿Qué te pasa? Mira tu corazón. Está en peligro. El mal se te acercó discretamente, pero no lo dejes entrar». Pero Caín fue desobediente. No amaba a Dios como Abel. Caín sólo se amaba a sí mismo.

Cuanto Caín más pensaba en Abel, más lo odiaba. Y entonces ocurrió algo horrible. Un día cuando los hermanos estaban en el campo, Caín atacó a Abel y lo mató. Entonces la tierra se manchó de sangre y Abel se convirtió en la primera persona que murió en el mundo. Así fue como la ira de Caín lo llevó hasta el punto de asesinar a su hermano.

Pronto, Caín escuchó la voz de Dios que le decía: «¿Dónde está tu hermano Abel?».

—No lo sé—contestó Caín enfadado. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano?

Pero Dios le dijo: «He visto la sangre de tu hermano derramada en la tierra. Y porque has hecho esto, te castigaré. Dejaste que el pecado te dominara. Dejarás tu lugar para ir a una tierra extranjera. Serás un vagabundo incansable en la tierra».

Entonces Caín se fue del lugar donde Dios le había hablado.

Así fue como Adán y Eva perdieron a sus dos hijos, ya que Caín se alejó de ellos y Abel murió. ¡Sólo podemos imaginar lo dolorosa que fue para ellos la muerte de Abel! Pero quizás lloraron aún más pensando en la maldad de Caín. ¿Por qué habían comido el fruto prohibido ofrecido por la serpiente? Si no lo hubieran hecho nunca habrían perdido el gozo de estar en la presencia de Dios ni de vivir en el jardín del Edén. Caín no se habría vuelto malo, y Abel seguiría con vida.

Después Caín se casó y tuvo hijos cuyos corazones eran despiadados y crueles. No amaban a Dios ni le obedecían. Pero Dios se compadeció de Adán y Eva y les dio otro hijo. Su nombre era Set y él era fiel a Dios. Eso era sumamente importante para Adán y Eva porque sabían que el Salvador no vendría de la familia de Caín. A diferencia de los hijos de Caín, los descendientes de Set amaban a Dios.

Así fue como dos familias aparecieron en la tierra: los hijos de Caín y los hijos de Set. La Biblia llama «hijos de Dios» a los descendientes de Set e «hijos de los hombres» a los descendientes de Caín.

Preguntas para conversar

3 preguntas
  1. ¿Por qué aceptó Dios la ofrenda de Abel y no la de Caín?

  2. ¿Qué hizo Caín y por qué?

  3. ¿Por qué fue tan importante el nacimiento de Set?

3. Caín y Abel00:00 / 04:29