Jesús bendice a los niños

Jesús bendice a los niños

La Biblia, el Evangelio de Lucas, capítulo 18, versículos 15-17

También le llevaban niños pequeños a Jesús para que los tocara. Al ver esto, los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Pero Jesús llamó a los niños y dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos».

Era uno de esos días en que la gente se amontonaba alrededor de Jesús. Él hablaba de Dios y del Reino de Dios, respondía pacientemente a todas las preguntas difíciles y capciosas que le hacían los maestros de la ley, y sanaba a un sinnúmero de enfermos. Una gran multitud se reunió en torno a Él. Pero había otro grupo de gente que se dirigía a Jesús: hombres y mujeres con niños.

—Un momento—les dijo alguien entre la multitud—¿Adónde van?

—Queremos ver a Jesús—respondió una mujer—. Y pedirle que bendiga a nuestros hijos.

—¡Niños!—exclamó con desdén uno de los que estaban allí—. ¿No tiene Jesús cosas más importantes que hacer que entretenerse con tus hijos? ¿No ves a los enfermos esperando a ser sanados? ¿No le oyes hablar de cosas serias, como del Reino de Dios? Y tú, te presentas aquí con tus hijos, incluso los recién nacidos, ¡que no tienen ni idea de eso!

—No tienen que entenderlo todo, pero pueden entender que Dios los ama. Por eso quiero pedirle a Jesús que...

—¡No es como si Él fuera a perder su precioso tiempo con niños!

—¡Por favor, déjanos pasar!

La discusión estaba subiendo de tono. Jesús se dio cuenta de que la gente discutía y dijo: «¡Dejen que los niños vengan a mí! El Reino de Dios es de los que son como ellos».

Los discípulos miraron a Jesús sorprendidos. Los padres con sus hijos, ahora felices, se abrieron paso entre la multitud para ver a Jesús. Los discípulos se sintieron confundidos y se acercaron para ver qué pasaba.

Dirigiéndose a ellos, Jesús les dijo: «En verdad les digo que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Quien no acoge el amor de Dios con la confianza de un niño, no puede recibirlo».

Después de eso, Jesús tomó en sus brazos a los niños pequeños y los bendijo uno por uno. Bendijo también a los mayores, imponiendo manos sobre ellos.

Preguntas para conversar

2 preguntas
  1. ¿Por qué los discípulos no dejaron que los niños se acercaran a Jesús?

  2. ¿Qué quiso decir el Señor al afirmar que el Reino de Dios pertenecía a los niños?

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